Patentes: ¿protectoras o aniquiladoras?

November 27, 2012 Comments Off
Patentes: ¿protectoras o aniquiladoras?

La pregunta es esa… las patentes son: ¿Protectoras de la propiedad intelectual o aniquiladoras de ideas emergentes?

Los regímenes de patente cumplen un papel cada vez más importante en los mercados digitales. Es difícil entender el cambiante papel de las patentes en la promoción de la creación y la difusión de los conocimientos. Estas cuestiones adquieren una complejidad importante cuando se refieren a nuevas tecnologías como la biotecnología, la nanotecnología y las tecnologías en el sector de la información y las comunicaciones (TIC). Las patentes cobran cada vez más importancia a la hora de determinar el acceso a la investigación fundamental, a productos y servicios esenciales y al desarrollo económico. Los defensores de estas estrategias (que han hecho que numerosas empresas hayan tenido que pagar fortuna a sus demandantes), aluden que son la única manera de proteger los derechos intelectuales. ¿Pero son las patentes las guardianas de las ideas ya pensadas, o las asesinas de las ideas que vendrán? ¿Qué queda por inventar, que aún no nos haya sido revelado?

 Es verdad que con toda la creatividad que ronda  en el ambiente tecnológico, sin la existencia de  patentes, sería muy difícil encontrar empresarios  interesados en hacer circular sus billetes  respaldando ideas innovadoras. También las  patentes son fundamentales, por ejemplo, en el  mundo de los medicamentos, en el cuál sus  aplicaciones hacen que la creación de nuevos  productos farmacéuticos pueda implementarse rápidamente en el mercado para combatir viejos y nuevos virus.

Las mas perjudicadas en esta situación son las compañías pequeñas. Las grandes corporaciones trabajan con abogados que aprovechándose del panorama utilizan sus estrategias para perjudicar económicamente y hasta incluso hacer fundir empresas acusándolas de violar patentes o presentando miles de solicitudes de patentes preventivas en las pequeñas innovaciones. Al estar el límite tan poco definido, muchas veces logran su objetivo. Y así se obstaculiza el desarrollo de nuevas ideas y el crecimiento económico en industrias emergentes.

Por otro lado, es muy fina la línea que separa la imitación del plagio. Fue conocida mundialmente la guerra Samsung vs. Apple por la propiedad intelectual del completísimo celular I-Phone. Esta gran batalla fue ganada en los Estados Unidos por la empresa creada por Steve Jobs. La decisión obliga a los surcoreanos a quitar de circulación algunos de sus dispositivos y a pagar una millonaria suma.

En cambio, en Tokio, se rechazó la demanda presentada por Apple contra Samsung por violación de patentes. “Los productos del demandado no parecen utilizar la misma tecnología que los productos del demandante, rechazamos en consecuencia los argumentos del demandante y juzgamos que el coste del procedimiento judicial debe correr por su cuenta”, declaró el juez Tamotsu Shoji.

Solamente en la industria de los teléfono inteligentes se gastó hasta US$ 20.000 millones en litigios por patentes y las compras de patentes en los últimos dos años, una suma igual a ocho veces lo que costó la última misión a Marte, según publicaron estudios de la universidad de Stanford. El año pasado, por primera vez, el gasto de Apple y Google en juicios por patentes y compras de patentes inusualmente caras superaron el gasto en investigación y desarrollo de nuevos productos, según archivos públicos.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Angelina Mozzicafreddo

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